Al Terachuácachi nos invitó allá por el año de 1983 el entonces alcalde de Baviácora don Francisco Herrera Montaño, su intención era dar a conocer este paraje a los lectores de la revista Sonora Mágica.

Nos impresionó el lugar con unas tinajas muy atractivas que gran parte del año se mantienen con agua. Dejamos el carro a unos cien metros, el camino a pie fue placentero, bajamos hacia la rinconada donde los antiguos habitantes de esta zona, los llamados Tegüimas dieron en llamarle El Terahuácachi.

No le faltaba razón al alcalde en querer promocionarlas como uno de los atractivos naturales más importantes del municipio, así como del Río de Sonora.
Para ello se adecuó el camino, y por lo que tenemos conocimiento está ya en perfecto estado llegando los carros hasta el pie mismo de las tinajas.

El cañón mide unos 20 metros de alto en alguna parte y la extensión de las tinajas va hasta los 50 metros con algunos descensos, lo que la hace todavía más propicia para difrutar de su corriente sobre las blancas rocas convinadas en cierto tramos con roca del malpáis o volcánica.

Aunque los moradors del pueblo la han visitado de continuo, por un tiempo quedó en el olvido dado a la tragedia sucitada en el año de 1983 cuando un par de chamacos se fueron a bañar en los meses de verano que por lo demás el lugar es muy fresco.
Era un sábado y como no era día de clases optaron pore irse a las tinajas del Terahuácachi.

Al parecer Juan Yanez Córdava, hijo de don Chejuán Yanez Robles y Rosina Córdova de Yanez, al andar nadando, debido a un calambre fue que se ahogó inesperadamente, o tal vez se enredó en alguna rama.

Su compañero dijo que se hundió y ya no salió. Por lo que se vino corriendo a dar parte, por estar apartado del lugar del accidente, distancia considerable, algo así como dos kilómetros, la cual no le importó a su padre don Chejuán, un hombre corpulento quien se vino con su pequeño hijo de 15 años en los brazos negándose a subirse a algún carro de los varios que acudieron a auxiliar en el percance con resultados tan escalofriantes.

Refería el abatido padre que cuando Juanito estaba niño le pidió a Dios que se lo concediera hasta los quince años. Lo cual así ocurrió.
Hoy en día las tinajas del Terahuácachi son muy visitadas pues se les ha venido dando promoción turística.