Nació el 16 de septiembre de 1880 y fue sinaloense de nacimiento, sonorense por adopción y yucateco por su obra. Fue comerciante y boticario. Aparentemente simpatizó con la Huelga de Cananea.

Contrario a la séptima reelección del presidente Porfirio Díaz, Alvarado inmediatamente apoyó al movimiento antirreeleccionista. Luego fue de los primeros en tomar las armas a favor de Francisco I. Madero: participó en el asalto al cuartel de Hermosillo; en 1911, bajo las órdenes de Juan G. Cabral, alcanzó los grados de Mayor y de Teniente Coronel. Alvarado combatió la defección de Pascual Orozco y llegó a ser Jefe de un Cuerpo Auxiliar Federal.

A raíz de los sucesos de febrero de 1913, Alvarado desconoció a Victoriano Huerta y se sumó a la lucha constitucionalista. Venustiano Carranza lo ascendió a Coronel y lo nombró Jefe de la zona central de Sonora; ya como General se convirtió en uno de los miembros más prominentes del constitucionalismo sonorense, aunque con independencia política de Álvaro Obregón.

General Salvador Alvarado Rubio (1880-1924) fue un militar y estadista mexicano que participó en la Revolución mexicana, general del ejército Constitucionalista bajo las órdenes de Venustiano Carranza. Fue gobernador de Yucatán en 1917. Hay un municipio Salvador Alvarado en el estado de Sinaloa, donde nació, que lleva en su honor

A consecuencia de la lucha de facciones en Sonora, José María Maytorena desconoció a Venustiano Carranza, sumándose a la rebelión los soldados de Alvarado. No sólo fue traicionado este sino que fue confinado en la penitenciaría de Hermosillo. En octubre de 1914, tras tres meses de cárcel, fue liberado gracias a las gestiones de un grupo de convencionistas. Poco después, Carranza se estableció en el puerto de Veracruz y encomendó a Alvarado la tarea de reorganizar las tropas constitucionalistas de Puebla y Tlaxcala.

[Presencia en Yucatán

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Salvador Alvarado en un mural del pintor yucateco Fernando Castro Pacheco.

Al levantamiento de Abel Ortiz Argumedo en Yucatán, Carranza lo designó comandante militar en ese estado para que jefaturara el movimiento constitucionalista durante el proceso revolucionario en Yucatán. En marzo de 1915 entró triunfante a Mérida, tras haber derrotado a los rebeldes en Blanca Flor, localidad del estado de Campeche. La carrera política de Salvador Alvarado llegó a su cúspide cuando fue gobernador y comandante militar de Yucatán, de 1915 a 1918.

Fue entonces cuando se manifestó como un gran reformador social, tarea en la que encontró el apoyo de Felipe Carrillo Puerto. Entre otras cuestiones trascendentes que condujo durante su gestión transformadora, estuvieron:[1]

Fundamental para el triunfo carrancista fue su contribución económica para el sostenimiento del constitucionalismo, al obtener importantes recursos de la agroindustria henequenera de Yucatán, mediante su gestión revolucionaria en tal estado. Fue entonces donde pudo constatar las injusticias cometidas en contra de los indígenas Yaquis, a los que se vendía como esclavos en Yucatán.[2]

[   Después de su gobierno

En 1917 fue designado comandante militar para buena parte de la Región del sureste y del Istmo, con lo que aumentó enormemente su poder político-militar, al grado de que muchos lo consideraban presidenciable para 1920. Como primer paso para una posible campaña de ascenso en el ámbito político nacional, en 1919 fundó el periódico el Heraldo de México, como un evidente intento de dar apoyo a su aspiración. Solicitó después su licencia del Ejército, pero ante la negativa del permiso y por su mala relación final con Venustiano Carranza y con Álvaro Obregón, se vio en la necesidad de exiliarse en Estados Unidos.

[ Muerte

Regresó para afiliarse al Plan de Agua Prieta, y luego se dio a la tarea de formar el Partido Socialista Mexicano. Adolfo de la Huerta lo nombró Secretario de Hacienda, puesto que ocupó de junio a noviembre de 1920; en ese tiempo defendió la creación del puerto libre de Guaymas ante la Cámara de Diputados. Participó en la Rebelión delahuertista, destacándose en la defensa de Ocotlán. A la derrota del movimiento volvió a refugiarse en el extranjero, y a su regreso subrepticio al país, fue traicionado y emboscado en el Rancho “El Hormiguero” de Tabasco, por el ex pelaecista Diego Zubiaur, quien participaba en la escolta de Alvarado, el 10 de junio de 1924.