Don Nacho Soto, el gobernador caballero****

Por Juan Ramón Gutiérrez

*En 1949 el pueblo eligió a Ignacio Soto como gobernador del E**stado y durante su gestión se realizaron numerosas y valiosas obras en bien de la ciudadanía

En el viejo pueblo ópata de Bavispe,muy cerca de la única salida que comunica nuestro territorio el de Chihuahua, el llamado Cañón del Púlpito, nació elllamado “Gobernador Caballero”, donIgnacio Soto, un hombre que siempretuvo mucha estimación y cariño paracon sus semejantes. 

Tocado por el hada de la buena suerte, don Nacho fue un triunfador en todos los negocios que emprendió y la ciudadanía en general le mostraba un gran afecto. Nació el 12 de mayo de 1890 y toda en vida se dedicó a las más grandes actividades comerciales e industriales, ysu carácter emprendedor le hizo emigrar primeramente a Agua Prieta, cuando esta frontera no tenía ni 30 años de fundada.

Ahí se hizo de contrato para operar el sistema de agua y drenaje de 1927 y con el deseo de iniciar en forma un gran negocio, le hizo venir a esta ciudad cuando la industrialización empezaba a tomar forma y sin temer a nada, en unión de un grupo de socios se dio a la tarea de fundar la compañía Cemento Pórtland Nacional, S.A.La Campana.

 Corría el año de 1930 cuando se iniciaronlas obras de explotación del material para fabricar cemento, que desde 1897 era importado ya sea de Alemania o bien de San Francisco, California. Este producto llegaba por barco a Guaymas en gruesos toneles de madera y la novedad es que aquí, en la fábrica del señor Soto, se empezó a utilizar el saco de papel.Para eso se empezó a cavar en lo alto de los cerros de Santa Martha o sierra de la Iglesia Vieja, situados al sur del paseo campestre de “La Sauceda” y recordamos cuando éramos chamacos a hora cuando hacían explotar los bombillos para arrancar la materia prima, y fue tanta la extracción de material que hasta la fecha, los cerros lucen enormes huecos que intrigan a los fuereños. 

Don Ignacio decidió levantarla fábrica y los hornos al norte del pueblo de La Iglesia Vieja, antecedente de la hacienda La Santísima Trinidad del Pitic y origen de nuestra capital. Los altos hornos subsisten todavía y la planta se encontraba situada entre la vía del ferrocarril por el oriente y por el poniente del camino La Colorada. 

En cuento al lado sur don Ignacio Soto tenía su residencia y se sentía tanto él como su familia, muy orgullosos de convivir con los moradores de ese antiguo pueblo. Sus oficinas generales se encontraban entonces en la esquina de Rosales y Obregón, en contra esquina del edificio más alto de viejo Hermosillo, el Banco de México mientras que sus oficinas se le siguen conociendo hoy en día como el “Edificio Soto”. 

La marca del producto que conquistó inmediatamente el mercado fue el de Cemento “La Campana” y tuvo mucha aceptación en todo lo largo de la costa del pacífico. Sin embargo, el reflejo de la Segunda Guerra Mundial también se hizo presente en el ámbito social y comercial.

 Este fenómeno afectó grandemente la industria en una crisis que duró aproximadamente cinco años y el señor Soto, supo llevar su empresa y la sacó a flote. Fue presidente y al mismo tiempo gerente general de su negocio y supo imprimirle sobre todo optimismo y fe que este industrial solía poseer.

En 1946, las obras para crear la presa Abelardo L. Rodríguez dieron inicio, le hicieron levantar sus chivas e irse al cobijo de los cerros al poniente de la vieja planta, dejando bodegas y edificios a merced de las enchocolatadas aguas de la presa y aspa, siguió con el proceso de producción por espacio de unos 30 años más en su nueva ubicación. 

Era enorme la planta de empleados que don Nacho mantenía con un decoroso salario y sus hijos, entre ellos Humberto, supieron heredar a fuerza de carácter y sobre todo de trabajo de su progenitor. 

En los años 70, tuvieron noticias de que la materia prima se estaba por agotarse y les hicieron salir de ahí para operar una nueva planta en el kilómetro 22 al oriente de Hermosillo y entonces se presentaron empresarios de Cemex y concertaron la venta de esta industria que don Ignacio había fundado en 1930. 

A Cemex le ha ido más o menos bien en nuestra tierra, libre de alborotos políticos y laborales como los que enfrenta hoy con el folclórico presidente venezolano Hugo Chávez.El Gobernador.

 En 1949 el pueblo le eligió como gobernador del estado para el sexenio 1949-1955 y durante su gestión se realizaron numerosas y valiosas obras enbien de la ciudadanía como es en este caso educación, obras y servicios de salud. Al término de su gestión, se dedicó con más ahínco a dirigir su empresa. S

u fallecimiento ocurrió en los inicios de la década de los años 60, al mismo lapso de otros dos importantes personajes como es en este caso los del Lic. Horacio Sobrazo y el General Abelardo L. Rodríguez, que curiosamente los tres, ocuparon alternativamente el gobierno de Sonora. Por último, lo que anteriormente se le conocía Periférico Norte, orgullosamente lleva hoy su nombre, en reconocimiento a su tesón como un gran industrial y que el pueblo cariñosamente le llamó el “Gobernador Caballero”…     

Gracias por su tiempo.