**Derriban casa antigua en Hermosillo,usual sabadazo

Dia de publicación: 2010-03-16

Ante la soledad de las calles y avenidas hermosillenses, debido al puente vacacional, por la “celebración anticipada” del natalicio de don Benito Juárez García, temprano, empezaron a llegar frente a mi domicilio varios dompes y un tractor tipo trascavo, acompañando a los choferes de éstos el propietario actual del inmueble y su corredor de bienes raíces.

   Esta construcción con dirección Niños Héroes No. 97, estimo que databa de principios del siglo XX, construida por Don Francisco Salazar y doña Lolita Girón de Salazar, padres ellos del profesor Ernesto Salazar Girón ex director de Educación Pública y de su hermano Germán, entre otros destacados hermosillenses hijos del matrimonio.

   Ante la indignación de algunos vecinos del antiguo barrio de la “Niños Héroes”, me acerqué al operador del tractor para cuestionarle sus intenciones, recibiendo como respuesta de que se iban a “echar” todo el edificio, y que si tenía dudas, me dirigiera al dueño del inmueble que estaba detrás de la misma (señalándomelo con cierto gusto y ansias de demolición). Me acerqué al dueño, (mismo que se dedica a la venta de “hot dogs” y que había adquirido hacía unos años al anterior propietario Don Germán Salazar Girón), y le hice saber que esta casa tenía un valor histórico en nuestra ciudad, a lo cual me respondió a través del corredor “que no servía para nada”. 

  Le pregunté si tenía la intención de derribar el frontispicio de la misma, y sin hablar, giró su rostro negándolo, a su vez el corredor de apellido Valenzuela como interlocutor de aquel propietario mudo, afirmó que se tenían planes de dejar intacta la fachada de la antigua propiedad de los Salazar Girón. alt

  Le comenté que algunas personas, vecinas de esta avenida, y algunas de ellas que han vivido en este viejo barrio desde pequeños, como es el caso de la familia Escobosa, Pasillas, Sáenz, Moreno y Nájera sentían que con este acto, les arrancaban un pedazo de su vida, y que en alguna ocasión se había acercado algún empleado del INAH, quizá para catalogarlo dentro del patrimonio cultural de Hermosillo, incluyendo la casa que había construido mi abuelo don José María Escobosa Romero y su esposa mi abuela doña María Gámez Lucero de Escobosa con el producto de su trabajo de comerciantes de naranja en los estados de Sonora y Sinaloa, a principios del siglo anterior, con número 91 y vecina del inmueble devastado totalmente, en la cual crecieron mi padre don Gilberto Escobosa Gámez, y sus hermanos Gloria, Jesús, Socorro, Elena, Marco Antonio y Víctor Manuel (este fallecido en 1932 debido a una infección de tétano, y amigo de la infancia del

Sr. Germán Salazar Girón).

   Al retirarme de dicho acercamiento con el dueño, y observando la cara de mentira del mismo, entre algunos vecinos hicimos una llamada telefónica el INAH, y el resultado fue que el director o encargado del mismo no se encontraba en su oficina, pero que le hablarían a su teléfono celular para informarle tal suceso. Suceso al fin que “Le valió madre”, hasta hoy martes 16 de marzo, 3 días después del hecho, no se han tomado cartas en el asunto. 

   Cabe aclarar que el director del Centro INAH, que lo conocí en una reunión en donde se nos presentaba el hallazgo de unas huellas de dinosauro en la localidad de Esqueda, Sonora, al hacer el uso de la palabra cuando los presentadores preguntaban por apoyos sobre el tema, dijo textualmente “…que tenían que hallar más huellas, ya que por una ‘Huellita de dinosauro’ no justificaba la acción del INAH…”, ante el absurdo comentario del funcionario, reprimí mi ira para cuestionarle su incapacidad de dirigir tan importante institución,… al fin de cuentas, su cargo es producto de los compromisos políticos, sin importar su preparación para encabezar una dependencia que supuestamente cuida y preserva el patrimonio cultural de nuestro Estado.

   Pero siguiendo con la demolición, la suspendieron el mismo sábado, dejando intacta la fachada de la antigua casona, sin embargo, se escuchaban “risotadas” detrás de la misma, y se observaban rostros llenos de alboroto desesperados por saciar sus ansias de destrucción.

   Ese mismo día (el sábado 13) se le hizo una llamada al periódico El Imparcial, que después de un buen rato envió a un reportero, el resultado, una pequeña fotografía en la última página de su sección Metro, en la misma sección en que se denuncian los baches o los focos fundidos en el alumbrado público.alt

   El domingo 14 de marzo, al día siguiente de lo narrado con anterioridad, llegaron los mismos desconstructores y derribaron la fachada a las 7:00 a.m., todos con los mismos rostros alegres después de haber logrado su cometido, y por supuesto, repito, a nuestra sociedad “Le importó madre” lo acontecido, quedando solamente un lote baldío, que borró en un momento tanta historia de nuestro querido Hermosillo, como sucedió con anterioridad con el Hotel Arcadia y muchos más por el estilo.

   El barrio de la Niños Héroes, fue uno de los primeros en nuestra ciudad, ha sido cuna y alojamiento de muchos personajes de nuestra ciudad, como el profesor Mauricio Sáenz (+), maestro de música de cientos de hermosillenses, Don Ignacio Inzunza “Don Nacho” el peluquero de esta parte, los señores don Miguel Romo Kraft y su esposa Doña Anita propietarios de la “Dulcería Romo” la mejor que ha habido en la ciudad, Don Ángel Nájera contemporáneo a mi abuelo, la familia Hurtado, Doña María Luisa de Moreno madre del exitoso constructor Alejandro Moreno (Canoras) y también lugar de alojamiento de personajes del actual Hermosillo, ya que algunas personas hospedaron a éstos en sus hogares ya que venían como estudiantes a la UNISON, y se quedaron con el cariño de este viejo barrio.

  En mis primeros años de vida, se observaban a los vecinos y sus huéspedes convivir fuera de sus casas, por la tarde, cuando soplaban los vientos frescos, multitudes se veían fuera de sus domicilios, sentados con en sus poltronas, sillas, bancos y hasta en las banquetas, platicando sobre el tema del día, o en su caso de sus amores.

   Este barrio fue igualmente testigo de los enfrentamientos de la misteriosa y cruel Ola Verde contra los estudiantes y simpatizantes del auténtico movimiento estudiantil y social de por allá en 1967, me tocó respirar y llorar por los gases lacrimógenos que lanzaban contra éstos las fuerzas del desorden. Igualmente desde aquí fui testigo del lanzamiento de los militares que aterrizaron en el campus universitario para poner fin al movimiento a base de botas y fusiles amenazadores.

   No cabe duda que en la actualidad, gran parte de nuestros conciudadanos han perdido su identidad de mexicanos patriotas, han desdeñado su historia, ellos son parte de esa masa de oportunistas pragmáticos que sencillamente son culpables del mayor de los delitos contra la nación: El Secuestro de México. Secuestro que tiene tomado nuestro país y que ha evitado el progreso, todo en beneficio de sus intereses económicos y políticos, en todos los niveles sociales.

   Por lo tanto, no dejo de pensar, que tanto abuso y despojo que ha habido en nuestra nación, no han tenido totalmente la culpa los políticos y dirigentes económicos de nuestro país, sino que está compartida esta triste, frustrante e impune realidad la sociedad misma, aquella oportunista y pasiva, aquella que sólo le interesa la componenda, el rumor, el análisis vano de café y de columna periodística, la espera de la oportunidad de que un conocido cercano o indirecto se coloque como funcionario en turno, aquella que calla, aquella que ejerce competencia en lugar de solidaridad, aquella que valora la vida por el éxito económico en lugar de la realización personal, en fin, aquella que conoce el precio de todo y el valor de nada.

   Esta apreciación no es sólo para la sociedad actual, sino de la que ha vivido sometida a otros durante toda la historia de nuestro país, aquella que permitió todos los despojos a México, aquella que se sumió a los dogmas y los miedos que éstos provocan e inventan. ¿Cómo no habría de haber pasado todo lo malo y en detrimento de nuestra querida patria con esta clase, gran parte de los habitantes de México en toda su historia? ¿Cómo es posible que en el siglo XIX se haya tolerado al máximo traidor del país, a Antonio López de Santa Anna durante más de un cuarto de siglo? 

   Por esas razones fuimos despojados, y todavía estamos corriendo el riesgo de que la historia se repita ante tal desmemoriado pueblo. La rapiña continúa y nadie la detiene, solamente se puede acabar con lo que más falta nos hace: LA CONCIENCIA CIUDADANA Y EL PATRIOTISMO.

   Mientras tanto, luce un vacío en lo que fue esta casa, cual vacío es evidente en los corazones de nuestro pueblo.

     Muchas gracias por su atención.

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