**EL CERRO DE LOS ENAMORADOS

 POR FRANCISCO ELOY BUSTAMANTE

Hay un cerro muy alto enfrente de Buena Vista, pueblo sepultado por los avances de la explotación minera de Cananea, quedaba para el lado norte, allí pegado a las últimas casas, rumbo al camposanto…es un cerro pelón y la gente oía por las noches de plenilunio llorar a dos enamorados…

Estos se alcanzaban a ver desde el pueblo, se sentaba allá arriba, y a gritos se declaraban su amor…ardían de pronto como yescas y se consumían…
Quienes subían a ver quienes eran y por qué lloraban tan desgarradoramente, nunca hallaron nada…hasta que…Yo fui uno de esos que subió junto con don Juan, Jerez, y hurgado debajo de las piedras me hallé una carta…bien encerrada en una cajita de metálica, como esas de las jeringas.
La carta no la abrí hasta que ya estuve lejos, en mi casa. Era un papel de esos de estraza, creo que se dice así, y en él con lápiz decía casi borroso:

“Me trajiste hasta aquí amado mío, para hacerme el amor…juraste con la mano en el pecho primero te lanzarías al despeñadero que negar cuanto me has querido…
Mis lágrimas corrieron como cataratas desde esta noche en que te he visto alejarte con alas de halcón desde esta planicie…

Tus besos, tu voz apasionada, tus manos a las que me aferré tan inútilmente…son todas esas cosas las que ahora me estrangulan…me asfixian…he tenido tantos amores, pero jamás he vuelto a recuperar esa pasión que tu me inflamaste…

Por miles de años, mi clamor por ti mi amado dejará de ser ensordecedor…Muero aquí, mi destino lo tomo yo…y si puedes al enterarte de mi cruel desdicha…regresa, sube hasta acá no sin una flor que habrás de recoger por la senda que juntos anduvimos hasta este pináculo del amor…”

Allí termina la carta. Supe que aquel hombre, joven y dicen que apuesto, peinando canas, regresó a Buena Vista, ignoraba todo…

Y al preguntar por María, María se llamaba la joven muerta quizá 50 años atrás, al enterarse del cruel y amargo desenlace, corrió primero hacia la cumbre de ese cerro, allí fue sepultada cuando la hallaron convertida en cenizas, María tomó la decisión de quemarse utilizando gasolina….

El desesperado amante se agotó pronto, ya no era aquel joven de entonces…iba solo, adolorido, y en vez de llevar tomado de la mano a María como lo hicieron por tantas veces,

Cortó sin proponérselo una ramos de tiernas florecillas silvestres…llegó justo a la peña donde salían entregarse su amor…

Su cerebro obnubilado do por el dolor, por la traición cometida contra su amada al no regresar para llevarla al altar, y ni siquiera enviarle una carta de disculpa, lo llevó a perder la cabeza y se arrojó al vacío…

De esa forma los dos espíritus se juntaron y con ellos, con ambos sacrificios, pudieron demostrar cuanto amor anidaba en sus corazones.
Cada vez que puedo saco la carta y leo vez tras vez: “juraste con la mano en el pecho primero te lanzarías al despeñadero que negar cuanto me has querido…”

Sólo la muerte los eternizó…pero desde ese mundo de sombras ellos sufren no haber podido realizar su amor en el matrimonio, de allí que lloren tan espantosamente.**