EL PRESIDIO DE TERRENATE Dr. Arturo Arellano Romero El presidio de San Felipe de Jesús Gracia Real de Guebabi o San Mateo de Terrenate, ubicado en la frontera norte de la Pimería Alta fue eregido a causa de las constantes incursiones apaches, que hostilizaban al territorio sonorense por esa región. En carta que el Virrey Duque de la conquista, Don Pedro de Castro Figueroa y Salazar, con fecha de 22 de junio de 1741, le envió al gobernador interino de Sonora y Sinaloa el sargento mayor Don Agustín de Vildósola, le autoriza la creación de dos presidios uno en el Pitiquín y el otro donde: “pondrá teniente de su satisfacción que cumpla sus órdenes, que entre las misiones de Guebabi y Sta. María Soanca en el paraje del río, que al gobernador parezca más a propósito a dictamen de prácticos e inteligentes se ponga otro de los presidios nuevos con el propio número de 50 plazas inclusos los oficiales, atendiendo a que desde este paraje se podrá comunicar fácilmente con el del pitiquín, y la guarnición contendrá las numerosas naciones de los pimas altos, Sobaipuris, Pápagos, y Cocomaricopas”, por lo que Vildósola situó el presidio en Terrenate, en ese año de 1741 y no en el de 1742, como lo señala Almada, cuando dice que Terrenate “fue fundada la población en 1742 con carácter de Presidio Militar de Gracia Real y en 1775 se cambió a Santa Cruz”.  Esto último quizá basado en la descripción que hace el padre Nentvig al referirse al citado presidio cuando dice: “se erigió el año de 1742, para contener al apache por este lado de la pimería alta, aunque dicho enemigo, este mismo año y los siguientes ha hecho más estragos que antes de su fundación”. El antecedente a la fundación es la petición que a principios de 1736 había solicitado el gobernador Don Manuel Bernal de Huidobro al virrey Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta (17 de marzo de 1734 a 17 de agosto de 1740) y este a su vez (Huidobro) había recibido del Alcalde mayor de Sonora Don Gabriel Prudhon cuando le escribe que : “Por más diligencias que haga la celosísima diligencia del capitán vitalicio de Corodehuachi Don Juan Bautista de Anza, por más que yo compela a los vecinos pocos y pobres que hay a salir como salen a mi costa y la de su sargento mayor Don Agustín de Vildósola y la de los padres jesuitas, apenas se recobra el tercio de lo que llevan. Los cincuenta hombres de Corodehuachi de los que doce en la frontera seri y doce en la Pimería Alta, más los ocupados las escoltas caballada y presidio no podían cubrir 200 leguas de la provincia”. Janos estaba a sesenta leguas y Sinaloa a doscientas, y es por eso que Prudhon solicitó que se levantara un presidio en Terrenate. Luis Navarro García en su libro: Don José de Gálvez y la comandancia general de las provincias internas norte de Nueva España” dice al respecto: “El marquez de la Conquista aprobó la erección de presidios en Pitic y Terranate en 1741, y a aquel lugar trasladó Vildósola la guarnición de Sinaloa, que dejó de tenerla. El nuevo presidio se llamó de San Pedro de la Conquista del Pitic. El otro presidio era el de San Felipe de Jesús Gracia Real de Guebavi o Terrenate, cuyo primer capitán fue Don Bernardo de Tagle y Bustamante, nombrado por el virrey conde de Fuenclara a la muerte de Gómez de Silva, que había sido anteriormente designado”. Posteriormente, casi tres años después de la erección de los citados presidios, y por informes al virrey conde de Fuenclara de que estos no estaban cumpliendo con su cometido, además de no apoyar políticamente a Vildósola, Fuenclara en un “despacho” ordena a éste suprimir los presidios de San Felipe de Gracia Real, en la Pimería Alta, y San Pedro de la Conquista, en el Pitic (Junio 15 de 1744). Poco después Vildósola contestaría virrey exponiéndole los motivos y los daños que había en la provinia, por lo que pide que retire la orden de extinguirlos, tanto el de Terrenate como el del Pitic. Al parecer el Virrey aceptó los argumentos que se le expusieron, ya que los presidios siguieron algunos años mas en esos lugares. Salvador Victoria Hernández en su estudio: “Presidios en Sonora el año de 1764”, dice que para ese año el número de presidios había llegado a cinco, establecidos para mantener en paz a la Provincia, tratando de contener los ataques y robos que cometían apaches, seris y pimas. Del presidio de Terrenate dice que fue fundado en 1741, en la parte septentrional de la Provincia y que la situación de su terreno no le era favorable ya que las tierras de sembradío estaban alejadas del presidio y el trabajo en ellas resultaba peligroso por las incursiones de los apaches, que hacían que en esos lugares fuera escasa la población”. Para ese año el capitán del presidio lo era Don Francisco Elías González, que tenía a su mando una compañía de 50 hombres, incluyendo un teniente, un alférez un sargento, cuatro cabos y 43 soldados. El Gobernador Juan de Pineda en informe de julio 19 de 1764 dice del presidio: Se halla situado al norte sobre una loma pelada, con una ciénega donde pastea el ganado, tiene a cinco leguas el pueblo de Santa María Soanca, que le cae a la parte del poniente, desde este pueblo hacia la del sur está el pueblo de Cocóspera a diez. Así mismo del centro del presidio hacia el sur, está el valle de Bacanuche población de vecinos, que dista 25 leguas, al oriente está el pueblo de Bacuachi, de ópatas, que dista 24. Sobre este mismo rumbo, inclinado hacia el sur está el presidio de Fronteras a 30 leguas. Todas estas distancias de terrenos, que se expresan están despobladas. En el viaje que hiciera el Ingeniero Nicolás de Lafora a los presidios internos de la Nueva España, iniciado en la Cd. de México el 18 de marzo de 1766, le pasó revista a los cinco existentes en Sonora en esa época. Arribó al presidio de Terrenate el 6 de diciembre de ese año de 1766, escribiendo lo siguiente: “Yendo por una cañada con varias ciénegas formada por dos cordilleras de lomas suaves, se va costeando el río (Terrenate) hasta el presidio, que según mi observación, hallé situado en 31° 35’ de latitud boreal, y en 253° 54’ de longitud contada desde el meridiano de Tenerife. El plano que levanté de este presidio, llamado también de San Felipe de Jesús Guebabi, manifiesta su situación, magnitud y disposición. Su población consiste en 300 personas inclusa la compañía, su temperamento es malsano, y el agua nada buena, no hay tierras de labor cerca de él, por lo que algunos vecinos siembran con mucho riesgo, en la orillas del río de San Pedro, en el valle de los Sobaipuris distante cinco leguas, donde tienen una troje que han incendiado dos o tres veces los enemigos. Nos detuvimos a pasar revista de esta compañía hasta el día 18, en que salimos en demanda del presidio de Tubac”. El capitán Don Francisco Elías González que en 1751 había ascendido a capitán y se le había otorgado el mandó del presidio, habría de renunciar en 1770 debido a su avanzada edad (Almada). En 1774 el gobernador de Sonora Don Francisco Antonio Crespo en carta enviada a Hugo O’Conor le sugiere el traslado de los presidios de Tubac, Terrenate y Altar a los parajes de San Bernardino, Sta. Cruz y la junta de los ríos Gila y San Pedro. El Coronel O’Conor que era el comandante inspector de todos los presidios internos, inició una marcha el 22 de mayo de 1775, con la finalidad de establecer una nueva línea de presidios. Arribó al presidio de Fronteras el día 24 de junio, pasando revista 3 días después, y permaneció allí hasta el 2 de julio siguiente, dando la orden de que ese presidio se trasladase a San Bernardino. Arribó al presidio de Terrenate el día 4 de julio de ese año de 1775, y siendo capitán del mismo Don Francisco Tovar, al que se le dió la orden de cambiar el presidio al poblado de Santa Cruz, dando así fin la existencia que por cerca de 34 años había tenido. 1