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 Opodepe**

  A unos 26 kilómetros al norte de Rayón se localiza Opodepe.

  Uno de los atractivos principales en Opodepe es su templo, de un claro estilo franciscano y de una antigüedad considerable.  

  En su frontispicio resaltan cerca de una treintena de “cuadros” o retratos de figuritas hechas a base de piedras de color  café o rojizo, las que fueron traídas de las minas cercanas.

Estos cuadros, que fueron respetados durante la remodelación del templo, son conocidos en el ámbito nacional como los “Danzantes de Opodepe”.   

Efectivamente, se pueden observar danzantes o pascolas, ramos de flores, rosas, figuras geométricas y diversos cuadros del ritual católico, que primeramente los jesuitas y después los franciscanos enseñaron a los antiguos ópatas.  Este frontispicio se podría considerar como las páginas de un gigantesco libro.

 Esa era la forma en que los Padres enseñaban a los indígenas, la forma de explicar ideas tan abstractas como la fe, el Espíritu Santo, el alma, el cielo, etcétera, y no había mejor forma que las figuras plasmadas sobre la parte frontal de la iglesia.

  Es una verdadera maravilla este testimonio religioso que ha perdurado a través del tiempo. Las gruesas paredes, su regordeta torre, demuestran claramente un estilo arquitectónico del siglo XVIII y está dedicado a Nuestra Señora de la Asunción de María y su origense remonta hacia 1649.  

  Los habitantes de Opodepe viven principalmente vertido para los opodepeños en un símbolo, tal como lo es para Hermosillo el vals Club Verde de Rodolfo Campodónico.   Según se nota en este corrido, en el original que el “Mayate” le compuso a De la Vara, los productores de discos quizá para comercializarmás el “producto” vemos que la frase “en el pool de Belarmino” se cambió por “en el Club de Guillermina”, dando un sentido de burdel o lupanar de mala muerte, cuando en realidad se trataba de un salón de billares, propiedad de Belarmino Ibarra del pueblo de Opodepe. 

    Asimismo, en otra parte dice: “Yo soy Manuel de la Vara, el “autor” de este corrido…” Lo que en realidad, como se ve en la letra original, Arvizu sin “perpetuarse” junto con su compadre, destaca sobre todo, la figura legendaria en el corrido como el actor y no el autor como muchos grupos musicales y cantantes lo han inmortalizado.  

  Por otro lado, todos los historiadores están de acuerdo en que el Padre Kino, con la ayuda de vaqueros y caporales indígenas, trasladaba grandes cantidades de cabezas de ganado desde Dolores hasta Caborca y Sonoyta, en sólo dos meses.   Pero la gente vieja del pueblo afirma que esto también lo hacía Manuel de la Vara, pero completamente sólo y de noche para evitar las miradas indiscretas.   

   Sólo y a lomo de su caballo, Manuel de la Vara arreaba desde Opodepe hasta Carbó, tres o cuatro vacas “perdidas” para sude la elaboración de frutas en conserva, fabricación de muebles rústicos, confección de sombreros de palmilla, petates y huaraches.   El Río San Miguel pasa por el lado poniente y enseñorea la imponente mole del cerro de La Cruz.   

   En Opodepe se fabricaban hace años los famosos tololoches, en el viejo galerón donde antes funcionara el molino harinero.   Como un caso único y sobre todo curioso en Sonora, los contrabajos o tololoches, como les decimos en Sonora, los fabrican de madera de huérigo, dada la facilidad con que se moldea este tipo de madera y por ende cobra un buen acabado.  

   Casi la mayoría de los conjuntos de música norteña, así como las orquestas del norte del Estado, los solicitan muy a menudo.   Salimos de Opodepe, no sin antes recorrer sus alrededores y con la esperanza de volver algún día y visitar a nuestros amigos de los pueblos vecinos como son Santa Margarita, Merésichic, Tuape y Querobabi que conforman la municipalidad de Opodepe.