Poco se conoce en la actualidad acerca de las Nutrias o perros de agua (Latra longicaudis annectens) del ío Y yaqui or tanto, es necesario conocer su distribución actual y el estado de conservación que tienen sus poblaciones en las vertientes de la Sierra Madre, las más caudalosas del Estado de Sonora, cuya información confirmaría la hipótesis de que el flujo de las aguas hacia el sur es la principal barrera geográfica en la distribución hacia el norte de esta especie neotropical, que no está presente en los Estados Unidos en donde se encuentra la nutria del norte (Lutra canadensis).
Para este propósito se planeó una expedición (Mayo de 1995) en la que también visitamos nidos de águila calva (Halineetus leuccehalus) al río Yaqui que ha sido recorrido por varios investigadores en busca de registros de peces, aves y mamíferos.
La literatura de los peces de este río, al igual que la de las aves, es extensa; en cambio la de los mamíferos es magra.
El río Bavispe, el cual se convierte en río Yaqui a partir de la confluencia con el río Aros, está bordeado en casi toda su extensión por grandes, poco accesibles e impresionantes acantilados -el perfecto hábitat para las nutrias - con rápidos, pozas grandes y profundas en donde abundan los peces y otras presas. La vegetación riparia es un corredor por donde las especies tropicales tanto de plantas como de anímales penetran hacia el norte del estado.
Esta vegetación estámuy contrastada ya que incluye especies tropicales cerca del cauce del río y especies típicas del desierto sonorense más alejadas de éste. Se comenzó el descenso en canoa con el fin de revisar minuciosa y silenciosamente las orillas de las porciones más anchas de los ríos; desde el río Bavispe en Granados hasta el lugar llamado Panga en el río Yaqui, cerca de Sahuaripa.
Observamos la rivera de los afluentes del río Bavispe, el río Bacadehuachi, el río Aros y el río Yaqui, en busca de rastros, madrigueras, comederos y otras evidencias indirectas de la presencia de perros de agua en áreas específicas como pozas de agua grandes, sombreadas y apartadas (en otros ríos la especie se distribuye preferentemente en estos).
Seguimos los rastros hasta las madrigueras, los comederos, las estaciones de marcaje con orines y las letrinas y obtuvimos registro directo al observar en dos ocasiones a individuos de esta especie, en la confluencia del río Aros, vimos a un individuo joven, solitario, descansando en una barra de arena que divide al río Yaqui del río Aros, al vernos corrió y se zambulló; la segunda vez, en una gran poza del río Yaqui, la nutria estaba echada en una cornisa de piedra tomando el sol del medio día, cuando nos vio, brincó y se zambulló de un clavado en las aguas de una profunda poza del río.
También, se aplicaron algunas encuestas a los habitantes de la región (rancheros, agricultores y pescadores) para saber si conocían o no a las nutria -con el fin de evaluar sus hábitos y nombres vulgares que reciben, esto con el fin de evaluar el uso actual de que puedan ser objeto, si están sujetas a una caza local o si son fuente de ingresos alternativos con la venta de sus pieles como en otras regiones del país.
Visitamos las tenerías regionales y obtuvimos la piel de un macho joven en Granados a orillas del río Bavispe, con la que comprobé que se trataba de la nutria de río neotropical (Lutra longicaudis annectens). La población de nutrias en el río Bavíspe-Yaqui es abundante en varios lugares aislados, no perturbados,en donde no hay pesca artesanal o extracción de agua para irrigación y en donde la actividad humana principal es la engorda de ganado. Escasea en áreas perturbadas por irrigación v usos industriales como la minería.P
Existe la cacería ilegal, pero gracias a los habitos crepusculares y nocturnos de la especie se dificulta su cacería.
En términos generales, la especie se encuentra poco perturbada y sus poblaciones son abundantes en las áreas de más difícil acceso. Un análisis somero de la dieta nos indicó que se alimentan principalmente de peces (95 %), siendo los comunes el bagre de canal (ctaiurus partetstus), el bagre amarillo (Ameiurus nielas), el bagre de cabeza plana (Pylodictis Olivaris) la lobina negra [Micropeterus salmoides), la tilapia (Tilapia Spp) todas ellas especies introducidas, y el bagre (Ictalurus pricei) y la sardina del Yaqui [Nitropis formusos) especies nativas que están siendo desplazadas de su hábitat por estas especies exóticas.
Encontramos también algunas plumas, restos de piel, huesos de anfibios y restos de insectos, constituyendo el 5% restante. Es importante hacer notar que la mayor parte de la dieta está constituida por fauna introducida, lo que probablemente ha influido positivamente en el crecimiento de la población de nutrias del río Yaqui (en otras regiones de México, las nutrias se alimentan en un 84.2%. de crustáceos).
Las áreas preferenciales para la ubicación de las madrigueras fueron las riberas rocosas, dentro de profundas grietas, o en áreas de muy densa vegetación a lo largo de pequeños arroyos que desembocan en el cauce principal.
Las nutrias del río Yaqui necesitan ser protegidas contra los desarrollos mineros, drenajes urbanos y el uso extensivo del agua a lo largo de la zona estudiada. Se recomienda la creación de una zona de protección de la nutria de río (y del águila calva) a lo largo de estos 135 km. de recorrido ya que en esta área encontramos una población de buen tamaño de nutrias de río y algunos de los pocos nidos de águila calva en territorio nacional.