EN EL CORÁZÓN DE LA SIERRAEl pueblo de  Nacori Chico

La etnia Opata, fue una de las más numerosas de mi Estado y fue catalogada siempre como: un pueblo de hombres pacíficos, inteligentes, bien parecidos, respetuosos , con un amor entrañable por la familia y verdaderos amigos, que se dedicaban a la cría de ganado, a la casa y al cultivo de sus tierras y que parte importante de sus costumbres eranla música, la poesía y la danza

Vivían  en la parte norte y noreste de Sonora, especialmente en  los rincones más agrestes de la Sierra Madre Occidental…sus principales asentamientos se encontraban en:

Los municipios del Río Sonora, Río San Miguel, el Río Moctezuma y sus alrededores, así como  en los municipios de la Sierra  alta: Bavispe, Baserac, Huachinera, Bacdehuachi y Nácori Chico,  poblados que fueron terriblemente azotados por las  correrías de sus enemigos naturales: los apaches, indígenas crueles y sanguinarios, que asaltaban las rancherías, mataban con saña a los varones ,robándose a veces,  a las mujeres y a los niños, para convertirlos en uno mas de sus integrantes, llenándolos de  odio y  rabia contra sus verdaderas familias.

Mi pueblo, Nácori… fue uno de los mas cruelmente asediados  por esta “raza maldita” como le conocían, por el temor y el odio que dejaban a su paso, en cada asechanza tras las trincheras, que circundaban el poblado, por allá en los años comprendidos entre 1600 hasta  los primeros del siglo  veinte.  (Libros sonorenses sobre crónicas de la apachería, los ópatas de Sonora, las etnias sonorenses, y relatos familiares,  incluyendo los relatos del rapto de Ma. Dolores, La muerte del Indio Juan, La Apache Lupa, y varios relatos más del escritor sonorense Rodolfo Rascón, que es parte de mi familia materna, detallan parte de lo anteriormente escrito)

Nácori… es el municipio de Sonora, que aún en estos días del 2007, sigue quedando parcialmente alejado de los avances tecnológicos y de los medios de comunicación, ya que su lejanía y la propia geografía serrana, dificultan a veces su cotidianidad  en la vida actual. Y precisamente en estos días, es cuando más patente se ha hecho su abandono, pues con temperaturas de menos 10 y hasta menos 14 grados centígrados, solo siguen quedando parcialmente aislados, por la nieve y el deshielo.    Sus rancherías, siguen llevando en su mayor parte, las costumbres de la vida rural de los principios del siglo pasado y sus comunidades indígenas rurales, siguen con las carencias lógicas de una vida campirana, algunas  sin energía eléctrica, sin agua potable y con la ausencia de los servicios públicos que denotan el avance y el crecimiento de un pueblo., sin dejar de reconocer los esfuerzos  de sus autoridades y de sus propios pobladores:

Al oeste del poblado se encuentran Las Granaditas, cuya gruta, con estalactitas y estalagmitas, forma parte de las leyendas del pueblo: igual se encuentra Tácopa y otros lugares hermosos e importantes… por el norte, están El Bajío, La Lagunita, Las Lajas, el Paredón Colorado, y el Cordón de los Duendes.  Al este del Pueblo se encuentran las rancherías de Batopa, con su pantano, que tantas leyendas y cuentos dejó en mi memoria y El agua Caliente, un bello lugar cuya característica principal es tener una cascada con tres tinajas en el cerro, aun que hoy en día, no se si aun habrá agua… y por este lado al norte, están El Chorro, El Riíto, etc.   Muy cerca de Nácori, en la parte sur, se encuentran los poblados del Sauz y Buena Vista, lugares que aun conservan sus costumbres en la elaboración de artesanías de Palma tejida y el Bacanora, bebida tradicional de mi gente…por este rumbo se encuentran las ruinas de Mochopa y Mobas , lugares reconocidos como asentamientos indígenas.   Tecoriname, es  la comunidad  indígena rural mas alejada hacia la parte sureste del municipio, y las rancherías mas importantes son:  Los Lobos,  La Angostura,  El Huérigo,  Malanoche, (En estos lugares residen aún, un gran número de mis familiares, que quizá muchos ni siquiera nos conocemos)

Todos ellas,  en  las  riveras  del Río Bonito,  afluente del  Río Aros, que nace en lo alto de la sierra Madre .   En la parte mas alta y mas agreste de la Sierra, se encuentran entre barrancos y montañas de altura insospechada, los ranchos mas grandes: El Yerbaniz, La Nopalera, La Ciénaga, El Represo, Mesa Bonita, Pié de la Cuesta, La Cueva Colorada y sus ruinas de Zatachy, asentamiento ópata y parte importante de mi vida.

Y en la parte norte, el Poblado mas próximo, sin dejar de ser lejano es el Aserradero de Mesa de Tres Ríos, con sus rancherías entre las que se encuentran Arco y Lobos, (dos asentamientos, que aun siguen sumidos en  la vida rural de los años cincuenta), igualmente están los ranchos El Riíto de Monje, El Orégano, Los Órganos, Las Yeguas, Convirginia y otros mas que se me escapan a los recuerdos de mi infancia.

Seguramente, habrá algunas inconsistencias, en cuanto a  fechas, ya que los relatos han llegado a mí, por boca de mis familiares, y principalmente por mi madre, pero la edad, hace que las brumas del tiempo, deje algunas lagunas en los sucesos, aun que  mucho de lo que aquí cuento, son parte de mis recuerdos y esos….nadie puede rebatirlos, porque forman parte  de mi vivir. Así mismo, según documento que guardo celosamente, mi padre como Juez de Campo tenía  bajo su custodia los predios de : El Palmar, La Chicura, El Refugio, El Mesquite, El Moquete, La Simona, La Palmita, Los Aguajes, Agua Zarca, El Alisos, El Gavilán, El Cuervo, El Voladero, Ciénaga de San Jorge, El Garabato, El Higinio Castro, La Tinaja, El Colorado, El Yerbaniz, Las Escobas, El Sainz, La Encinoza, El Poleo, Guaynopa, La Candelaria, , Las Carboneras, El Represo, La Nopalera, Mesa Bonita, Mesa Larga, Pie de la Cuesta, y la Cueva.

Al igual que comparto  la cita de estos lugares importantes en el  entorno, que pretendo irreverentemente, compartir con ustedes, necesito de antemano, la  descripción  muy general de la forma y las condiciones de la vida en Zatachy ( lugar de tierra colorada), donde pasé mis primeros años, y que es el escenario donde tuve la oportunidad de compartir con mi madre y otros seres queridos, las historias y relatos que dejaré para quien quiera adentrarse en la existencia de una familia sonorense, con origen y arraigo  en las costumbres  y tradiciones de la vida rural indígena de mi tierra : la Opatería