** Libro sobre Las Viejas Casonas de Magdalena de Kino

El escritor Francisco Eloy Bustamante puso en circulación su nueva obra “Las Viejas Casonas de Magdalena de Kino”, en donde aborda una serie de historias de edificios antiguos, algunas en pie, casi todos, otros ya desaparecidos, pero que no deja de ser interesante saber de sus orígenes centenarios.

En la Villa de Magdalena desde tiempos antiguos sus habitantes que decidieron vivir en ella por siempre, se dieron a la tarea de levantar recias casonas y edificios públicos. Se utilizaron los materiales más resistentes en boga, adobe, viga, teja; luego vendría el advenimiento del ladrillo sin aplanado, pero sea como fuere, de estas casonas los actuales habitantes del municipio hoy por derecho Pueblo Mágico, pueden sentirse orgullosos de ser guardianes de inmuebles muy admirados que han permanecido en pie  por más de 200 años y quizá más, gracias a la entereza y esfuerzo de los viejos habitantes que dieron forma a la Villa, así como por el amor que les imprimieron durante décadas.

En la parte del centro del pueblo podemos apreciar muchas de esas casonas, otras tantas han desaparecido porque, o bien se deterioraron tanto que fue preciso tirarlas, o bien por la indiferencia y el poco aprecio de sus propietarios por estas joyas que nos ha dejado la historia y que son el patrimonio tangible del Pueblo Mágico; todas casonas, dueñas de muchas anécdotas donde los acontecimientos en varios casos se perdieron y en donde el cronista ha logrado entrar en cuerpo y en imaginación a rescatar algo de lo mucho que hubo y, que necesario se hace rescatar, aunque sea en esta pequeña obra que sentimos puede ser el primer tomo de una  colección sobre la historia de tantas de ellas.

Bien por las familias que han tenido ese espíritu de lucha y de perseverancia velando por sus inmuebles para que tengan mayor perdurabilidad en el tiempo, porque los huecos en las calles del centro son como una dentadura molacha.

Dios bendiga a quienes con tanto esfuerzo y tanto amor han velado por su patrimonio, y han luchado a brazo partido por hacer de su casa, una vivienda digna, cuidando no se sigan derrumbando.** **Todo ello le da al Pueblo Mágico un panorama colonial en cierto sentido, un tanto porfiriano y hasta de la época revolucionaria cuando se edificó precisamente el Palacio Federal y, por qué no varias de estas casonas tan añejas y en pie hoy en día. Ojalá que las autoridades tuvieran los recursos para salvarlas, antes de que sigan desapareciendo, muchas veces no por su regular o mal estado, sino por la acción de alcaldes despistados que les da en autorizar sean tiradas. Eso no se debe permitir, antes al contrario buscar los recursos para que puedan ser aplicados en corregir irregularidades en muros y paredes, ventanas y techos porque las familia que en ellas moran, no los tienen y a veces sólo logran llegar a hacer parches.

Esta obra contribuye al conocimiento y despierte más el interés para seguir luchando a brazo partido como en un combate cuerpo a cuerpo con la espada de la razón, la magia y la nostalgia.**