**POR VÍCTOR DEL CASTILLO DÁVILA
En 1901, Don Porfirio Díaz moderniza y reestructura los servicios postales mexicanos; los cambios pensados se fueron dando gradualmente.
En lo particular Magdalena tuvo que esperar como dos años para que llegara el nuevo Administrador de correos, mientras tanto propusieron como encargada de la oficina a la Señorita Doña Antonia Gauna, dicha oficina se hallaba en la casa de ésta.
Era una mujer muy bondadosa con el público. Había una prostituta oriunda de Chihuahua que no sabía ni leer ni escribir, tenía la costumbre de enviar dinero a su madre a través del correo y era Doña Toñita quien le escribía las cartas y le enviaba la justa remesa de dinero.Es en este tiempo en que el mobiliario de madera hecho por una firma alemana, fue embarcado por ferrocarril desde la Ciudad de México y que acompañaría a la oficina en donde quiera que se cambiara, 100 años después en el 2001, año en que abandonan la casa del Prefecto Padilla (hoy MC) ya ocupan un lugar de los almacenes en donde son cuidadosamente resguardados por el actual Administrador.**
Pero en 1903 llegó el nuevo Jefe de oficina procedente de Cananea, Don Serapio Dávila. Dos años después, el administrador y la empleada contrajeron matrimonio.
Cuando se viene la Revolución, el sistema continuó funcionando. Pero unos días antes del 17 de Agosto de 1915, se produjo en Magdalena un movimiento de resistencia, los hermanos murguía y otros más se estaban parapetando en el molino en espera de tropas carrancistas, Don Serapio envía todos los fondos del correo en el último tren. Al día siguiente los revolucionarios llegan buscando el dinero y al no hallar nada que valiera la pena, detienen al administrador por tal actuación y es sentenciado al paredón. Pero el día 18, cuando los revolucionarios festejaban el triunfo la prostituta supo que tenían prisionero al Administrador y fue corriendo a la casa de Doña Toñita para liberar a Don Serapio para que salieran huyendo a los Estados Unidos.
Y así mientras el oficial se tiraba en un petate en espera de la prostituta los otros salían en fuga por el otro lado. Fue aquel día en que los muertos fueron apilados, convertidos en una pira gigantesca y el olor a carne quemada llegaba a varios kilómetros a la redonda.
Quien sustituyó a Don Serapio Dávila como administrador de correos fue el Señor Edgardo Barón. Su origen era Judio y sus propiedades en Magdalena se contaron por decenas. Se casó con una joven de Magdalena de nombre Josefina Contreras, con parentela en Rayón. Adoptaron a una niña de nombre Emilita (pero esta es otra historia).
**En el año de 1942, por ordenes presidenciables en todo el País se efectúo la separación entre La Oficina de correos y la del telégrafo. Aquí en Magdalena La Primera se quedó en la Avenida Obregón Esquina con Cucurpe (donde estuvo el Oasis, hoy tienda de Abdala) y la otra se fue a la Calle Matamoros. El equipo de trabajo que el Señor Barón fue conformando llegó hacer el más recordado de todos. Entre ellos se hallaba Blanca La Fontaine; hermana del Tesorero General del Estado Don Carlos La fontaine.
La cual era una empleada sumamente íntegra y con mucho valor civil. En una ocasión de la hora de la comida, cuando regresaba a su casa, al ir por la Calle Obregón justamente frente la casa de los pompas, venía una carreta llena de leña, de esas que eran tiradas por mulas procedentes del Esterito. Cuando observa que un chamaco se sube de trampa por la parte lateral de la carreta; pero de tal suerte que del palo en donde se agarró, no estaba firme sino que se quebró por el peso del jovencito e inesperadamente cayó al suelo y las ruedas de la carreta le pasaron por encima. El Señor de la carreta ni cuenta se dio del accidente porque siguió su curso.
Hasta que un Policía le detuvo. De inmediato se armó el barullo, los pompas salieron a ver lo que acontecía enfrente de su casa. Blanca explicó a los vecinos el trance por la que estaba pasando con el Señor de la carreta y les solicitó ayuda para que guardaran las bestias y carro de leña en el corral de la casa de los mismos Pompa. Eso era lo único que pedía el carretero y con gusto acompañaba al policía. En seguida Blanca se fue al Ayuntamiento para dejar su testimonio a favor del carretero. Gracias a esa intervención, pudo el hombre salir libre de todo cargo. El nombre de aquel vendedor de leña, era José Martínez, el abuelo del Doctor Rodolfo Martínez Leal.**
Otra persona que ingresó a trabajar en la oficina de correos fue Celia Romero Gómez. Entró en el año de 1918, a la edad de 14 años. En aquel tiempo los nombramientos se extendían en la Ciudad de México. Celia tenía una hermana de nombre Ernestina, quien se casó con Guilebaldo Elías, su cuñado que trabajaba en el Servicio Aduanal, él fue quien le consiguió la plaza para ingresar a trabajar en el correo.
Dentro del equipo de Barón estaba “Manuelito” Martínez Alvarado quien además era interventor de la numeración del boletaje que se vendía en el Cine Central. (continuará)
VÍCTOR DEL CASTILLO DÁVILA RADICA EN MAGDALENA Y ES UN EXCELENTE CRONISTA QUIEN CADA SEMANA RESCATA UN TEMA DE SU PUEBLO EL CUAL ES PUBLICADO EN DIARIO REGIONAL. VÍCTOR ES NIETO DE DON SERAPIO Y DOÑA TOÑITA.