LEYENDA DE FRANCISCO ELOY BUSTAMANTE
E**l arroyo de Búsani nace en unas ciénagas en donde sale abundante agua, y esto ha dado fama a una región muy atractiva ya que en sus vegas siempre ha habido buena ocasión para levantar fructíferas cosechas. Si latitud es 30.55°, y su longitud 111.4666667°.El Búsani nace en la sierra de Nogales, es afluente del río de Magdalena al cual se le une en el municipio de Trincheras en la región llamada El Ocuca, este arroyo forma la principal cuenca agrícola del municipio de Tubutama con una excelente calidad de suelo localizado al sur del mismo.

A lo largo de este caudaloso arroyo en tiempo de buenas lluvias destacan ranchos y pueblos con nombres como El Gran Chaparral, Agua Fría, El Ocuca, Pueblo Nuevo, Los Chirriones, Rancho San Agustín, Rancho San Armando, San Manuel, Rancho La Playa, Puerto Ocuca, San Manuel, La Sangre Nueva, La Playa, Ejido Santa Isabel, La Cuchilla, Los Chinos, La Sangre, Rancho Pedregoso, El Quelitillo, Rancho La Esperanza, Alamito, Reina, La Tésota, San José, Salazar, Los Cúmaros, La Noria, Las Trincheras, Ejido Arituaba .

En el ojo de agua del arroyo a este lado de la línea divisoria con Arizona existía una choza pima, residencia de un gran jefe brujo llamado El Maipa, que era muy visitado por la tribu.
Se veía difícil que alguien que no fuera indígena pudiera llegar hasta el montículo muy escondido donde El Maipa tenía su vivienda. Gran parte del día la pasaba caminando por los alrededores buscando plantas silvestres con alguna propiedad medicinal para elaborar sus menjurjes.** El Maipa era un curandero muy prestigiado y por ello se le respetaba en toda la comarca, poblada de varios grupos de indios emparentados entre sí. Este curandero contrario a lo que pudiera pensarse, era de una gran nobleza y realizaba sus tareas totalmente convencido que su cultura era superior a otras tribus. No concebía otra forma de vida que la de servir a su sacerdocio, al cual sentía había sido llamado desde la matriz.
**En 1701 llegaron 4 misioneros a la Pimería, el padre Ignacio Iturmendi quedó a cargo de Tubutama, al valle de Santa Cruz llegó el padre Juan de San Martín para fundar una misión en Guébavi, con Tumacácori y Bacoancos como visitas.

En este rumbo estaba el lugar mágico donde residía El Maipa, quien exhortaba a los pimas y pápagos a mantenerse fuera del alcance de los Apaches y, que les huyeran como las víboras a la lumbre.
Si bien estas tribus pimas y pápagos en parte evangelizadas, una que otra a vez ejercían la rapiña en las misiones; no eran tan sanguinarios y abusivos como los apaches, seres del mal que no perdonaba ni a indio ni a blanco.

El coraje que los apaches tenían para con estos indígenas de la región ocultos casi siempre en los montes al haber abandonado algunas veces las misiones, dejando sólo atrás a los ancianos desvalidos, era porque se valían de supercherías dado a que los jefe apaches no alcanzaban a comprender por qué casi nunca se topaban con los pimas, no los hallaban por ningún lado para robarlos, como si la tierra se los hubiese tragado.**

**El padre Juan de San Martín logró pactar con los pimas y pápagos semi civilizados un pacto de paz siempre endeble, pues como él mismo decía aparentan convertirse, mas son como la ceniza, al menor soplo se enciende el fuego y salen a atacar la obra cristiana.

El jefe más connotado de los pimas era El Búsani, quien se pensaba era hermano gemelo del otro jefe, El Maipa, dado a su gran parecido. Sólo que El Búsani era amante de la guerra, y desoía de continuo a su hermano en sus ruegos de acercarse a Dios y dejar la sed de venganza que nada bueno acarreaba.

El padre Juan de San Martín acatando las indicaciones del padre Kino penetró hasta muy adentro de la sierra, con parajes impresionantes. Esto disgustó mucho al Búsani y decidido come estaba, a no dejar avanzar la evangelización en sus dominios, trató de convencer asu pacífico hermano con insistencia de que debería ponerse un hasta aquí a la cruz.

El misionero a duras penas contenía aquellas intenciones de parar la obra misionera.** **Pero logró con mucha paciencia convencer al jefe El Maipa, líder espiritual de los indios, de que sus artes no eran propiamente del diablo, sino la forma tradicional y conocida de hacer medicina y religión. Más había llegado el tiempo de aceptar al único Dios verdadero y a su hijo Jesucristo, el médico de médicos.
El Maipa abrazaría la nueva religión impulsado por su deseo constante de mantener la paz, el progreso y el desarrollo hacia otras forma de vida más seguras en su raza. De esa forma pudo convencer a su hermano, convertirlo a medias al cristianismo e iniciar juntos un proceso de paz duradera al lado de los misioneros.

Los apaches por su parte al enterarse de las artes del brujo vidente y que era quien ponía de continuo en sobreaviso a los suyos para huir de las incursiones apaches y ponerse a buen recaudo, se las ingeniaron para llegar hasta donde vivía el hechicero con el fin de darle muerte.

Fue demasiado tarde, su presencia allí ya no era posible pues partió junto con su hermano rumbo a las misiones acatando el ofrecimiento del propio padre Kino para organizarlos, y en cierta forma dotarlos de armas más sofisticadas, y de esa manera hicieran frente a esta partida de apaches que tenía muy acobardados a todos los conversos. La guerra de los jefes EL Maipa y El Búsani contra los hostiles fue muy sangrienta, pero al fin pudieron con más estrategia doblegar a los atapascas depredadores.
Regresaron los hermanos ante el padre Kino a darle la buena nueva, asegurándole que por mucho tiempo en la Pimería reinaria la paz al aniquilar a la totalidad de los invasores.

El padre Kino de puro gozo mandó hacer una gran fiesta para festejar como lo hiciera en tiempos remotos la tribu de Israel ante las grandes batallas contra los paganos idólatras, guiados por Jehová Shalom.**