Antonio Hoyos Martínez:  El último perseguidoFiel a sus principios y devoto a la religiosidad partió este 18 de diciembre de 2008Por: Julia Valenzuela LópezMagdalena de Kino, Sonora. Dedicó más de 67 años de vocación sacerdotal, edificó de templos a lo largo de Sonora,  protagonizó persecuciones y  destierros; sin embargo tales experiencias fueron insuficientes para el espíritu indomable del padre Antonio Hoyos Martínez.

Su larga vida al interior de la Iglesia Católica, sus desavenencias con algunos clérigos a lo largo de su prestación de servicio y su muy atinado humor que iba desde lo inocente hasta lo sarcástico,  permitieron a este singular personaje plasmar en tinta cientos de vivencias, trozos de historia, concienzudas reflexiones y amenos relatos que dicen más por cómo se escribieron que por lo que significan, dada su muy  particular forma de expresarlo.

Navarreteño –como se  autocalifica- y sacerdote por convicción, literato por afición y periodista por accidente, el Padre Hoyos compartió sus hazañas, aventuras y desventuras dentro y fuera de la Iglesia. Su amplia sonrisa y sus sonoras carcajadas contagiaron siempre do ptimismo,  de sabor de la vida, de razón de ser…  pues aún en los momentos que parecían más difíciles supo sacar partido “con la gracia de Dios”.

Francote como buen sonorense, optimista como pocos, lúcido y fuerte hasta sus 92 años, el padre Antonio Hoyos no dejó de modernizarse: sentado frente a su computadora, mostraba con humildad sus decenas de interesantes libros y compartió lo que vivió desde su infancia. Fueron esas interesantes historias que dieron vida al libro “El último perseguido” (de Julia Valenzuela, publicado por ISC/UNISON/CESUES en 2006).

Hasta el 2006, un total de 33 libros publicados, la mayoría relacionados a la religión católica, y un número 34 en camino, hacieron del presbítero un escritor nato, sobretodo ameno, reflexivo y único… tan particular como su “Catecismo para novios”, entre cuyas enseñanzas aclara sobre los tipos de novios: Ideales, perdidos y mochos, sugiriendo a la novia, según le corresponda: De gracias a Dios, si es un chico ideal; echarlo cuanto antes, si es mocho; y dejarlo de inmediato, si se trata de un perdido.

Así de llano y directo; así escribió y  vivió el padre Hoyos. Y con esa franqueza característica,  una ocasión contó la siguiente anécdota: “Cuando el Padre Francisco Salcido inició sus Cinco Minutos, no me gustaron; y un día me invitó a que yo los hiciera, pero como no me gustaban le dije que no”. Después, el mismo padre Salcido le pidió colaborara con un artículo, dada su afición a escribir. “Para que veas, ahí si ayudo”, le dijo ufano.

Fue así que sus colaboraciones fueron, a idea del mismo padre Hoyos, escribir un dicho o refrán cada vez, y darle una explicación religiosa, de manera que hiciera reflexionar  a los feligreses a partir de algo popular.  Su idea se convirtió en hobbie, pues a la fecha lleva  registrados ocho mil dichos en su libreta. Con el tiempo, esto fue un excelente pretexto para iniciar una colección denominada “la Gotita”. Apenas el pasado 8 de diciembre, con gran entudiasme presumìa que llevaba ya 44 libros, los cuales tenia apilados junto a su computadora,  en su recámara, en el Asilo de Ansianos en Magdalena.

Otros libros en su haber, son: Mi devocionario, Catecismo del Padre Ripalda, Catecismo para adultos, Catecismo Mariano, Historia Sagrada, Catecismo de Primera  Comunión,  Historia de la Iglesia en México, Orientaciones caequìsticas, El Seminario de Sonora perseguido, Lo que dijo el Padre Cornídez, Las auxiliares parroquiales y Granados, todos escritos con un lenguaje coloquial, ameno, divertido y con un profundo sentido de reflexión.

De huidas forzadas a destierros convenidos

Junto con una veintena de seminaristas, el padre Hoyos protagonizó la segunda persecución del Estado contra la Iglesia, de 1932 a 1937, siendo Rodolfo Elías Calles gobernador del Estado y responsable de ordenar la expulsión de los sacerdotes y el cierre de los templos de Sonora; de los 21 jóvenes que acompañaron a Dos Fortino –nombre adquirido por el obispo Juan María Navarrete y Guerrero durante su huída- , 15 se ordenaron sacerdotes por el mismo Navarrete. Hasta las cinco de la mañana del 18 de diciembre de 2008m, Antonio Hoyos Martínez fue el único sobreviviente y por tanto testigo de las andanzas de grupo.

Antonio Hoyos Martínez, nació en Nacozari un 7 de diciembre de 1916, ordenándose sacerdote a los 24 años, el 9 de febrero de 1941 en Hermosillo, por el obispo Juan María Navarrete y Guerrero. Como sacerdote recorrió varios municipios, primero en Altar, Cananea, Bacerac y Ciudad Obregón. Luego, con apoyo de Navarrete regresó a Hermosillo; de ahí partió a Magdalena de Kino, donde sirvió en la parroquia de San Felipe por 27 años, hasta 1997. Desde esa fecha hasta el 2008 siguió oficiando misa desde su hogar, pro la calle Woolfolk de esta ciudad. Los ùltimos meses los pasó en el asilo de ancianos, con todas las atenciones mercecidas de un hombre de su talla.

Desde 1997, once años pasaron para que el padre regresara a San Felipe,  su última parroquia, donde  descansas sus restos desde este  19 de diciembre de 2008, luego de una solemne misa oficiada por Mons. José Ulises Macías Salcedo, Arzobispo de Hermosillo. Descanse en paz en padre Hoyos.

Saludos cordiales.

Falleció el Último Perseguido

Sr. Director:

Con enorme alegría, doy gracias a Dios por haberme permitido conocer a un hombre con esa sabiduría, bondad, alegría, gratitud, amor y voluntad de vivir cada instante.

Dedicó más de 67 años de vocación sacerdotal, edificó templos a lo largo de Sonora,  protagonizó persecuciones y  destierros; sin embargo tales experiencias fueron insuficientes para el espíritu indomable del padre Antonio Hoyos Martínez.


Su larga vida al interior de la Iglesia Católica, sus desavenencias con algunos clérigos a lo largo de su prestación de servicio y su muy atinado humor que iba desde lo inocente hasta lo sarcástico, permitieron a este singular personaje plasmar en tinta cientos de vivencias, trozos de historia, concienzudas reflexiones y amenos relatos que dicen más por cómo se escribieron que por lo que significan, dada su muy  particular forma de expresarlo.

Navarreteño –como se  autocalifica- y sacerdote por convicción, literato por afición y periodista por accidente, el Padre Hoyos compartió sus hazañas, aventuras y desventuras dentro y fuera de la Iglesia. Su amplia sonrisa y sus sonoras carcajadas contagiaron siempre do optimismo,  de sabor de la vida, de razón de ser…  pues aún en los momentos que parecían más difíciles supo sacar partido “con la gracia de Dios”.

Francote como buen sonorense, optimista como pocos, lúcido y fuerte hasta sus 92 años, el padre Antonio Hoyos no dejó de modernizarse: sentado frente a su computadora, mostraba con humildad sus decenas de interesantes libros y compartió lo que vivió desde su infancia. Fueron esas interesantes historias que dieron vida al libro “El último perseguido” (de Julia Valenzuela, publicado por ISC/UNISON/CESUES en 2006).

Hasta el 2006, un total de 33 libros publicados, la mayoría relacionados a la religión católica, y un número 34 en camino, hacieron del presbítero un escritor nato, sobretodo ameno, reflexivo y único… tan particular como su “Catecismo para novios”, entre cuyas enseñanzas aclara sobre los tipos de novios: Ideales, perdidos y mochos, sugiriendo a la novia, según le corresponda: De gracias a Dios, si es un chico ideal; echarlo cuanto antes, si es mocho; y dejarlo de inmediato, si se trata de un perdido.

Así de llano y directo; así escribió y  vivió el padre Hoyos. Y con esa franqueza característica, una ocasión contó la siguiente anécdota: “Cuando el Padre Francisco Salcido inició sus Cinco Minutos, no me gustaron; y un día me invitó a que yo los hiciera, pero como no me gustaban le dije que no”.

Después, el mismo padre Salcido le pidió colaborara con un artículo, dada su afición a escribir. “Para que veas, ahí si ayudo”, le dijo ufano.

Fue así que sus colaboraciones fueron, a idea del mismo padre Hoyos, escribir un dicho o refrán cada vez, y darle una explicación religiosa, de manera que hiciera reflexionar  a los feligreses a partir de algo popular.

Su idea se convirtió en hobbie, pues a la fecha lleva  registrados ocho mil dichos en su libreta. Con el tiempo, esto fue un excelente pretexto para iniciar una colección denominada “la Gotita”.

Apenas el pasado 8 de diciembre, con gran entusiasmo presumía que llevaba ya 44 libros, los cuales tenia apilados junto a su computadora en su recámara en el Asilo de Ancianos en Magdalena.

Otros libros en su haber, son: Mi devocionario, Catecismo del Padre Ripalda, Catecismo para adultos, Catecismo Mariano, Historia Sagrada, Catecismo de Primera Comunión,  Historia de la Iglesia en México, Orientaciones catequísticas, El Seminario de Sonora perseguido, Lo que dijo el Padre Cornídez, Las auxiliares parroquiales y Granados, todos escritos con un lenguaje coloquial, ameno, divertido y con un profundo sentido de reflexión.

De huidas forzadas a destierros convenidos junto con una veintena de seminaristas, el padre Hoyos protagonizó la segunda persecución del Estado contra la Iglesia, de 1932 a 1937, siendo Rodolfo Elías Calles gobernador del Estado y responsable de ordenar la expulsión de los sacerdotes y el cierre de los templos de Sonora; de los 21 jóvenes que acompañaron a Don Fortino –nombre adquirido por el obispo Juan María Navarrete y Guerrero durante su huída- , 15 se ordenaron sacerdotes por el mismo Navarrete. Hasta las cinco de la mañana del 18 de diciembre de 2008, Antonio Hoyos Martínez fue el único sobreviviente y por tanto testigo de las andanzas de grupo.

Antonio Hoyos Martínez, nació en Nacozari un 7 de diciembre de 1916, ordenándose sacerdote a los 24 años, el 9 de febrero de 1941 en Hermosillo, por el obispo Juan María Navarrete y Guerrero. Como sacerdote recorrió varios municipios, primero en Altar, Cananea, Bacerac y Ciudad Obregón. Luego, con apoyo de Navarrete regresó a Hermosillo; de ahí partió a Magdalena de Kino, donde sirvió en la parroquia de San Felipe por 27 años, hasta 1997. Desde esa fecha hasta el 2008 siguió oficiando misa desde su hogar, pro la calle Woolfolk de esta ciudad. Los ùltimos meses los pasó en el asilo de ancianos, con todas las atenciones mercecidas de un hombre de su talla.

  Desde 1997, once años pasaron para que el padre regresara a San Felipe,  su última parroquia, donde  descansas sus restos desde este  19 de diciembre de 2008, luego de una solemne misa oficiada por Mons. José Ulises Macías Salcedo, Arzobispo de Hermosillo. Descanse en paz en padre Hoyos.

Atentamente Julia Valenzuela / autora del Libro “El último perseguido”

LCC. Julia Valenzuela López
Jefa de Carrera de LCI - CESUESUnidad Académica Magdalena
Av. Guerrero No. 923 Final Sur Col. San Martín. Magdalena de Kino, Sonora, México.

C.P. 84160  Tel. 01 (632) 322 40 85 Fax (632) 322 14 25