**El papel clave de la etnia sonorense yaqui en el comienzo de la Revolución Mexicana es revisado por la historiadora Raquel Padilla Ramos en el libro Los irredentos parias.
La investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) da continuidad en este volumen a su larga investigación en torno a este grupo indígena del norte del país, y sus años de exilio en la península de Yucatán, hacia finales del Porfiriato.
Después de una exhaustiva búsqueda en archivos de Sonora, Estados Unidos, la Ciudad de México y de Yucatán, además de recorrer algunas plantaciones de henequén donde trabajaron hace casi un siglo miles de yaquis exiliados de su territorio, la antropóloga se adentra en el vínculo que estableció esta etnia con el movimiento revolucionario de Francisco I. Madero en contra del gobierno porfirista, en aras de conseguir su libertad y volver a su lugar natal.
En la publicación, editada por el INAH, la profesora-investigadora señala que, a su vez, los yaquis querían cambiar su estatus de prisioneros de guerra y jornaleros agrícolas a soldados con una mejor paga, lo cual les brindaba la oportunidad de regresar a Sonora.
La especialista del Centro INAH-Sonora comentó que el resto regresó a Sonora con sus propios medios, aunque muchos murieron en el destierro y algunos se quedaron en Yucatán porque ya habían creado una familia o tenían compromisos allá.** **La antropóloga Padilla Ramos refirió que los yaquis, a pesar de la cruenta lucha que enfrentaron durante décadas y el destierro, ha sido un grupo étnico muy fuerte culturalmente, lo cual se manifiesta en sus costumbres y tradiciones. Parte de este bagaje es recuperado por la especialista en la exposición fotográfica Bacatebe, que se presenta en Sociedad Sonorense de Historia, en la ciudad de Hermosillo.
Raquel Padilla abundó que estos personajes acceden a la sierra particularmente en el Día de Muertos para hacer sus ceremonias, y colocar flores y veladoras en las tumbas, siendo una de las más visitadas la de Tetabiate, donde reposan los restos mortales de uno de los capitanes más importantes de la guerra de los yaquis.
La colección se compone de 52 imágenes, pero en la muestra solo se exhiben 16 debido a las reducidas condiciones del espacio. Posteriormente se expondrá
completa en Tucson, Arizona, EU.**