LA BANCA, LA NIEVE Y EL POETA alt

Y pasar una nevada en CANANEA, también es otro de los requisitos difíciles y sacrificados que se requieren para ser buen sonorense.    Admirar el rostro del Benemérito de las Américas erigido en la Plaza Juárez, adornado de copiosa escarcha. 

Ver que en sus anchurosos hombres se transforma en manto albo; significa la esperanza; y en fin contemplar todo el pedestal que resulta sitio de reposo de este gélido algodón, pero que le hace al Patricio lo que el viento.

  Tener los ojos bien abiertos; que la vista se engalane con los frondosos árboles cubiertos con un manto blanco, tal como los algodoncitos de los arbolitos de Navidad, sin hacerlos titiritar.  Con despreocupada curiosidad, sacarse el guante y meter un dedo en la cristalina agua de la fuente. 

Sintiendo como al momento se engarrota y llevarlo a la boca precipitadamente para acariciarlo con el aire calientito de los fortachones pulmones, sobándolo continuamente como si se hubiese metido más bien a la lumbre.   

Compartir la serenidad de la artística fuente, con sus platillos parejos de nieve esponjada, cual malteada de sabores, y curiosear esos piquitos que en su permutación natural no lograron caer, sino mas bien, ser modelados porla caricia del inclemente viento polar.   

Al fondo, en los hogares, la lámina pintada de blanco obligado, pues aunque afuera hace demasiado frío y las calles están cubiertas de nieve, adentro todo resulta de tono alegre, siempre y cuando se este pegado a la chimenea o al calentón mirando por la ventana caer del cielo un cúmulo de hojuelas que brincotean sin cesar en todas direcciones y, por todo ello, sentirse en paz consigo mismo.  

La Plaza Juárez comprende dos hectáreas que fueron donadas por la señora Rosina de Green, y ella mism pidió el Kisoco de hierro y los árboles sicomoros. Lo mismo la fuente, los abotantes, los tomaderos y el cerrco con la cual viene a ser una de las pocas plazas en el mundo que está cercada.   

 El poeta cananense Francisco Eloy  Bustamante Tapia a muy temprana edad compuso un poema inspirado en esta plaza.

 LA BANCA****Nostalgia sólo quedó en la fría banca de la plaza

aquella en la que una tarde blanca

coloqué tus manos entre las mías

en señal de nuesto amor temprano.

Ligerísimo polen de nostalgia

que revolotea por el kiosco

y se cuela entre las casonas y zagúanes

de ese pueblo que me vio

pasar por sus calles

con mi prematura locura,

estallada al enterarme

te habías ido de mi lado.

Y esa banca hoy tan fría,

se que ha sido testigode otros amores,

mas el brillo del nuestro

jamás habrá perdido.

Y todavía de tarde en tarde

con mis transitar pausado

cruzo de largo esa plaza,

en tanto mis lágrimas

van regandotras de mí,

 aquel jardín

de nuestra lejana primavera**.**