CAMPAÑA ANTICHINA EN CANANEA
En un folleto reciente sobre el “Centenario de la huelga de Cananea” publicado por Militante (una tendencia que se reclama como “marxista” en el seno del PRD burgués), se cita un informe según el cual la Unión Liberal Humanidad habría circulado un volante que decía “Execración sin igual, que un mexicano valga menos que un yankee, que un negro o un chino, en el mismo suelo mexicano.
Esto se debe al pésimo gobierno que da las ventajas a los aventureros con menoscabo de los verdaderos dueños de esta desafortunada tierra.” Lo curioso es que Militante no hace el menor comentario sobre el contenido del volante, implicando de alguna manera que aprueba su contenido. ¿Por qué? Porque esta muestra de repulsivo racismo antinegro y antichino, se presenta en ropaje nacionalista. De este modo corresponde con la versión oficial de la historia de la huelga de Cananea, que la presenta como el primer acto de un levantamiento nacionalista. La verdad, en cambio, es que el justificado resentimiento por la opresión nacional de los mineros mexicanos estuvo acompañado (como demostramos en el artículo sobre esa histórica huelga) por sentimientos anticapitalistas e internacionalistas.
¿Cómo se explica, entonces, este volante? Parece tratarse de una coincidencia entre el racismo antichino propiciado por el Partido Liberal Mexicano (PLM) y Ricardo Flores Magón, por una parte, y los odios sociales de los pequeños comerciantes que constituían buena parte de los miembros de la Unión Liberal Humanidad, afiliada local del PLM. Manuel Diéguez, uno de los dos dirigentes de la ULH, resentía las restricciones al “libre comercio” impuestas por la tienda de raya de la CCCC, pero también enfrentaba la competencia de tenderos chinos. Esa animadversión xenófoba pequeñoburguesa bien podría haber influido a las capas plebeyas, de igual forma que en otras latitudes el odio hacia el comerciante judío fue azuzado por elementos fascistas. Esto también ocurrió en México: a finales de los años 20, se formó en Sinaloa una Liga Antichina y Antijudía que vituperaba contra “el trabajo absorbente de perniciosas razas foráneas”.
Pero, ¿el PLM? Uno de los clichés más ampliamente reproducidos por la ideología oficial en México, es el de que Ricardo Flores Magón y su Partido Liberal Mexicano representaron una versión nacional de un movimiento de corte anarcosindicalista, que se habría basado en la pujante aunque incipiente clase obrera mexicana. La verdad, sin embargo, es que no obstante haber sido influenciado por el anarcosindicalismo, sobre todo durante el exilio estadounidense de los hermanos Flores Magón, el PLM tuvo desde sus orígenes una muy fuerte raigambre entre elementos de la pequeña burguesía comerciante. Originalmente, la política del PLM se presentó explícitamente como la continuación de la política liberal de Benito Juárez. No es casualidad, en consecuencia, que en toda una serie de aspectos el partido de Flores Magón reflejara el punto de vista de la burguesía mexicana.
En su programa político publicado en 1906, el Partido Liberal Mexicano reproduce los prejuicios antichinos más asquerosos. Sin el menor empacho, los magonistas esparcieron veneno racista propio de la ideología burguesa. El PLM se pronunciaba por la proscripción de la migración china en los siguientes términos:
“La prohibición de la inmigración china, es, ante todo, una medida de protección a los trabajadores de otras nacionalidades, principalmente a los mexicanos. El chino, dispuesto por lo general a trabajar con el más bajo salario, sumiso, mezquino en aspiraciones, es un gran obstáculo para la prosperidad de otros trabajadores. Su competencia es funesta, y hay que evitarla en México. En general, la inmigración china no produce a México el menor beneficio.”
La reproducción de esta basura burguesa no se circunscribió al terreno “abstracto” de los programas, sino que tuvo expresión directa en las luchas dirigidas por el sector claramente pequeño burgués del PLM. Es un hecho que los ataques antichinos fueron más o menos comunes en las zonas mineras de Sonora en la primera década del siglo XX. Según un estudio de Gerardo Rénique sobre “Racismo antichino, nacionalismo y formación del estado en el México pos revolucionario”*, “El mayor número de ataques [contra la población china] se verificó en las regiones de Sonora que habían resultado más favorecidas por la expansión económica porfiriana: las minas localizadas en las regiones norteñas del estado, así como las localidades ubicadas en los valles del Yaqui y del Mayo en la parte sur del estado.” En estas condiciones, el PLM no sólo no se pronunció por la defensa de la población china bajo ataque, sino que se unió a sus linchadores.
Para lavar esta terrible mancha en la historia del PLM, muchos historiadores han citado el hecho de que en su programa de 1909 la “cláusula antichina” fue eliminada. Más tarde, Flores Magón reconoció que la burguesía cultiva con fervor las divisiones raciales entre los trabajadores para mejor mantenerlos bajo control. También se opuso a la Primera Guerra Mundial imperialista, condenó la idea de “la patria” y escribió artículos a favor de la Revolución Rusa. Sin embargo, no hay ninguna crítica explícita de lo dicho en el programa de 1906. Y no se trata de declaraciones puramente “verbales” que no habrían tenido efectos concretos. Por el contrario, los ataques en contra de la población china, incluidos los asesinatos masivos, fueron bastante comunes antes, durante y después de la Revolución Mexicana de 1910-1917. A guisa de ejemplo, en mayo de 1911, tropas maderistas asesinaron a 303 chinos desarmados en el estado de Coahuila. Según la investigación oficial, la matanza había sido resultado del “odio racial” sembrado por los terratenientes y burgueses maderistas.
Rénique relata que en los años 20, hubo unos 200 comités antichinos y ligas nacionalistas en los estados norteños. Estos comités recibieron el cobijo de los rancheros sonorenses Álvaro Obregón y el líder máximo, Plutarco Elías Calles, que hicieron abortar la Revolución Mexicana y establecieron sobre sus cenizas el régimen del PRI-gobierno. Durante el maximato los grupos racistas fueron respaldados por el gobierno callista nacional con un discurso agresivo contra los “chineros”, que sólo combatió el Partido Comunista. En el caso de Sonora, la xenofobia antichina se expresó con leyes que prohibieron el matrimonio entre mujeres mexicanas e “individuos chinos, aún si son naturalizados mexicanos”. Culminó en los años 30 con la expulsión del estado de casi la totalidad de población de origen chino –varios miles en total– auspiciada oficialmente por el gobernador Fernando Elías, un aliado de Calles, quien fue proclamado “general en jefe del antichinismo”. Elías incluso formó “brigadas rurales” para rastrear “prófugos” chinos, quienes en muchos casos se escondían con amigos o simpatizantes mexicanos.
En el priato se consolidó la ideología burguesa de una supuesta “identidad nacional” que haría iguales a los explotados y explotadores mexicanos, en oposición a los trabajadores de otras nacionalidades. Sus alabanzas al “mestizaje”, una mezcla de racismo blanco con un “indigenismo” oficial que sirve para hundir a los pueblos indígenas en una “nación mexicana”, mantienen y justifican la opresión racista sufrida por los indígenas y justificar la exclusión racial de las poblaciones negra, china y de las provenientes de Medio Oriente. Hoy en día, diversos grupos que se reclaman como socialistas siguen encubriendo los lados oscuros del PLM, cuya ideología prefiguró la del PRI. De esta manera reproducen los clichés de la historia oficial, pues al igual que Flores Magón a principios del siglo XX, estos pretendidos revolucionarios adoptan una óptica nacionalista que a fin de cuentas implica buscar una “solución” en el marco del capitalismo.
* Gerardo Rénique, “Anti-Chinese Racism, Nationalism and State Formation in Post-Revolutionary Mexico”, Political Power and Social Theory, Vol. 14 (2000) [en inglés]