ASALTO AL TREN DE PASAJEROS DEL F. C. EN LA AGUA ZARCA EN 1888![](/assets/wp/uploads/2008/06/agua zarca.jpg)

Por: Epifanio Zamorano Ramos

El día 16 de Octubre de 1882, frente a lo que fue la antigua Aduana Fronteriza en Nogales, Sonora, fue clavado el simbólico clavo de oro,en la punta de riel del F.C. de Sonora, que en aquella fecha alcanzó a llegar a aquel lugar; y para el 25 del propio mes y año quedó inaugurado el servicio de trenes de pasajeros y de carga entre el Puerto de Guaymas y la terminal fronteriza.

Por su parte la Empresa del F.C. Nuevo México y Arizona construyó un ramal ferroviario desde Benson a Nogales, Arizona, y fue precisamente el 25 de Octubre de 1882, cuando la Señora William Raymond Morley, esposa del Gerente e Ingeniero en Jefe de aquel Ferrocarril, colocó el simbólico clavo de plata, uniendo aquella via con la del F.C. de Sonora.

Este nuevo, y en aquel entonces novedoso medio de transporte, dió origen a que a uno y otro lado de la frontera llegaran a radicarse gentes interesadas en el comercio, hoteleria y otras actividades que surgen con el rápido crecimiento de las comunidades, sin faltar entre aquellos nuevos vecinos, algunos aventureros y gente no deseable. La población aumentó apresuradamente, y para 1888, ya había algún comercio, posadas y otros negocios propios de la época y del medio.

En Nogales, Arizona se estableció con un taller de carrocería el Canadiense John J. Taylor, joven de 32 años de edad, quien, por no irle bien en su incipiente negocio, o por malas inclinaciones, pretendió enriquecerse por otros medios menos licitos. Asi fue que interesó al súbdito alemán Conrado Roting y a los mexicanos Gerónimo Miranda, Manuel Orozco y los hermanos Federico y Nieves Durón, para llevar a cabo un asalto al tren de pasajeros del F.C. de Sonora, en determinada fecha en que les aseguró tener informes fidedignos sería conducida en el Express una fuerte suma de dinero en plata acuñada.![](/assets/wp/uploads/2008/06/agua zarca 2.jpg)

Escogieron para llevar a cabo su fechoría la pequeña Estación de Agua Zarca situada a 20 kilómetros al sur de Nogales; y así por la noche del día 11 de Mayo de 1888, al arribo del convoy de pasajeros al lugar; todos ellos previamente enmascarados se echaron sobre el Coche Express haciendo fuego sobre el personal; dando muerte al Conductor y Maquinista del tren, de apellidos Adkiston y Forbes respectivamente, e hiriendo al Mensajero del Express apellidado Hay. Este último se defendió a escopetazos, pero finalmente fue dominado por los maleantes que se apoderaron de la caja de caudales y huyeron al monte al amparo de la oscuridad.

Tremendo chasco sufrieron los fascinerosos al abrir el cofre de caudales, que solo contenia la ridícula suma de $130.00 pesos. El tren asaltado no transportaba los caudales que habían despertado su codicia, ya que por circunstancias imprevistas había sido aplazado el envio de aquella remesa.

Tal atentado causó conmoción en todo el Estado y en el vecino de Arizona, ya que hasta entonces los trenes se habian movilizado con absoluta seguridad, y además, porque habían resultado dos ferrocarrileros norteamericanos muertos y otro herido; por ello tanto las autoridades de México como las de Estadaos Unidos de Norte América desplegaron gran empeño en la captura de los criminales, logrando a poco detener al cabecilla Taylor, quien abrumado por las evidencias confesó su delito y puso al descubierto a sus cómplices.

Tres de éstos; los hermanos Durón y Miranda fueron localizados en Tumbstone, Arizona, y al pretender su captura, éstos hicieron resistencia, resultando herido Miranda, que en esas condiciones pudo escapar junto con Nieves Durón. Federico Durón se entregó. Roting y Orozco desaparecieron, sin que jamás se volviera a tener noticias de ellos.

Tanto John J. Taylor como Federico Durón, fueron conducidos al Puerto de Guaymas y consignados al Juez de Distrito con asiento en aquella ciudad, quien dispuso fueran internados en la cárcel pública ubicada en aquel entonces en el sitio que hoy ocupa el Palacio Municipal, sentenciándolos días después a la pena capital.

Mientras se fijaba la fecha para la ejecución, los dos sentenciados a muerte y otro reo de sentencia menor lograron oradar el techo de la celda que ocupaban y los tres escaparon por ahi; pero un vecino que observó algo sospechoso puso alerta a la policía que a poco capturaba a Taylor, más no así a Durón y el otro reo que se volvieron ojo de hormiga.

Habiendo fracasado las gestiones de un grupo de humanitarias damas Guaymenses que elevaron una petición a las altas autoridades, para que a Taylor se le conmutara la pena de muerte por la de máxima prisión, fue fijado el dia 9 de Diciembre de 1889, a las 5:00 horas, para llevarse a cabo la ejecución en el cementerio viejo del Puerto.

Para esa hora ya se encontraban en el lugar los representantes de la Autoridad, y algún público, entre quienes destacaban los empleados norteamericanos del F.C. de Sonora, que deseaban presenciar la ejecución del asesino de uno de sus compañeros y paisanos.

La presencia en el lugar de los norteamericanos causó a Taylor una gran contrariedad, quién sabedor de que en Estados Unidos de Norteamérica era costumbre ahorcar a los reos con los zapatos puestos como símbolo de mayor ignominia, se quitó los suyos. “No daré a ustedes esa satisfacción” —les gritó a los ferrocarrileros yaquis, y afiadió una andandada de frases injuriosas dirigidas a ellos y a todos los de su Nación. Luego, ya más sereno dijo que en aquella hora suprema, queria manifestar su gratitud a las damas que habían intervenido en su favor para que se le conmutara la sentencia, y se llevó la mano al corazón.

Al terminar de hablar se colocó de espaldas frente al muro de fusilamiento y acto seguido se dejaron escuchar las descargas de fusilería que hicieron rodar por tierra su cuerpo ya carente de vida.

Así quedó truncada aquella joven vida, victima de su ambición y epilogado aquel drama que se iniciara en Agua Zarca la noche del 11 de Mayo de 1888.